Cuando la impresión falla, ¿dónde debemos buscar?
¿Viscosidad? ¿Tensión superficial? ¿Energía superficial? ¿Formulación de la tinta? ¿Velocidad de prensa? ¿Temperatura? ¿Humedad? ¿Curado? ¿Contaminación?
La viscosidad es correcta.
El nivel de dinas parece correcto.
La tinta es la misma que utilizamos ayer.
El sustrato es el mismo.
Y, sin embargo…
la tinta no adhiere.
¿Dónde debemos buscar el problema?
Porque la viscosidad no es tensión superficial.
La tensión superficial no es energía superficial.
El mojado no es adhesión.
Y la adhesión no está controlada por un solo número.
La impresión es un sistema.
Cuando una impresión falla, encontrar la causa significa identificar qué parte de ese sistema cambió. Y algunas veces la respuesta no está en una sola variable, sino en la interacción entre varias de ellas.
1. Comencemos por la tinta: viscosidad
La viscosidad afecta cómo fluye y se transfiere la tinta durante el proceso de impresión.
Una viscosidad incorrecta puede producir problemas de transferencia, densidad, cobertura, definición y consistencia.
Pero una viscosidad correcta no garantiza una buena adhesión.
Podemos tener la viscosidad perfectamente controlada y seguir teniendo un problema de mojado o adhesión.
Por eso:
Viscosidad ≠ tensión superficial ≠ adhesión.
2. Tensión superficial de la tinta
La tinta también tiene tensión superficial.
Esta propiedad influye en su capacidad para extenderse y mojar la superficie del sustrato.
Si la relación entre la tensión superficial de la tinta y la energía superficial del sustrato no es adecuada, la tinta puede retraerse, formar áreas sin cobertura o producir un mojado deficiente.
Pero incluso un excelente mojado no demuestra por sí solo que exista buena adhesión.
Mojar una superficie y adherirse a ella son fenómenos relacionados, pero no son lo mismo.
3. Energía superficial del sustrato
En materiales como PE, PP, BOPP, PET y otros films plásticos, la energía superficial es una variable fundamental.
Tratamientos como corona, plasma o flame treatment pueden modificar la superficie para facilitar el mojado y la impresión.
Una prueba de dinas puede ayudarnos a evaluar la condición superficial.
Pero aquí aparece una distinción fundamental:
Un valor de dinas no es una medición directa de adhesión.
Nos proporciona información sobre el comportamiento de mojado de la superficie.
La adhesión final depende de muchas otras variables.
4. Formulación de la tinta
Incluso cuando utilizamos aparentemente “la misma tinta”, su comportamiento puede cambiar.
La formulación incluye mucho más que pigmento.
Resinas, solventes, aditivos, surfactantes, ceras, agentes de deslizamiento y otros componentes pueden afectar:
- tensión superficial;
- humectación;
- transferencia;
- secado;
- resistencia;
- interacción con el sustrato;
- adhesión final.
También debemos considerar diluciones, mezclas, contaminación y ajustes realizados durante producción.
Por eso, decir “es la misma tinta” no siempre significa que estamos trabajando exactamente bajo las mismas condiciones.
5. El sustrato
¿Es realmente el mismo material?
Dos rollos aparentemente idénticos pueden comportarse de manera diferente.
Podemos encontrar variaciones relacionadas con:
- nivel de tratamiento;
- envejecimiento del tratamiento corona;
- migración de aditivos;
- slip agents;
- contaminación;
- almacenamiento;
- lote de fabricación;
- lado tratado del film.
Una lectura superficial correcta tampoco elimina automáticamente todas estas posibilidades.
6. Temperatura y humedad
El ambiente también forma parte del proceso.
Los cambios de temperatura pueden modificar la viscosidad de la tinta, la velocidad de evaporación de los solventes, el comportamiento de las resinas y las condiciones de secado o curado.
La humedad puede afectar tintas, recubrimientos, papel, cartón y determinados sistemas adhesivos.
Esto explica por qué una prensa puede trabajar perfectamente un día y presentar problemas al siguiente aunque, aparentemente, “no hayamos cambiado nada”.
Sí cambió algo: el ambiente.
7. Velocidad de la prensa
La velocidad es otra variable que fácilmente se pasa por alto.
Aumentar la velocidad puede cambiar:
- tiempo de contacto;
- transferencia de tinta;
- evaporación;
- secado;
- curado;
- temperatura;
- tensión del web;
- comportamiento de registro.
Una tinta que funciona perfectamente a una velocidad determinada puede presentar problemas cuando aumentamos significativamente la velocidad de producción.
Por tanto, cuando alguien dice:
“La tinta funcionaba perfectamente ayer”,
la siguiente pregunta podría ser:
¿A qué velocidad estaba funcionando la prensa ayer?
8. Secado y curado
Una tinta puede estar perfectamente transferida y haber mojado correctamente el sustrato, pero todavía fallar después.
¿Por qué?
Porque impresión y curado tampoco son lo mismo.
Dependiendo del sistema debemos revisar variables como:
- temperatura;
- flujo de aire;
- extracción;
- velocidad de evaporación;
- energía UV;
- distancia de la lámpara;
- intensidad;
- longitud de onda;
- tiempo de exposición.
Una película de tinta que parece seca superficialmente puede no haber alcanzado todavía sus propiedades finales.
9. Contaminación
A veces buscamos explicaciones complejas para problemas sencillos.
Aceite.
Grasa.
Polvo.
Silicona.
Residuos de limpieza.
Condensación.
Contaminación procedente de rodillos, operadores, almacenamiento o procesos anteriores.
Una cantidad extremadamente pequeña de contaminación superficial puede cambiar radicalmente el comportamiento de una tinta o un recubrimiento.
10. Polvo antirrepinte
En determinados procesos de impresión, el polvo antirrepinte cumple una función importante: ayudar a evitar que las hojas impresas se adhieran entre sí antes de que la tinta alcance las condiciones necesarias.
Pero demasiado polvo, una distribución incorrecta o residuos que llegan a procesos posteriores pueden generar nuevos problemas.
Laminación, barnizado, coating, hot stamping, adhesivos u otros procesos posteriores pueden verse afectados por aquello que originalmente se utilizó para solucionar otro problema.
Una solución en una etapa puede convertirse en una variable crítica en la siguiente.
11. Entonces, ¿dónde está el problema?
Esta es probablemente la pregunta equivocada.
La mejor pregunta es:
¿Qué cambió en el sistema?
La tinta puede estar dentro de especificación.
La viscosidad puede ser correcta.
El sustrato puede mostrar un nivel de dinas adecuado.
La temperatura puede parecer normal.
La prensa puede estar funcionando correctamente.
Y aun así podemos tener una falla.
Porque el resultado final depende de la interacción entre todas esas variables.
La impresión es un sistema
Cuando una impresión falla, debemos evitar convertir una sola medición en una conclusión.
Un valor de viscosidad nos dice algo.
Una prueba de dinas nos dice algo.
Una medición de temperatura nos dice algo.
Una lectura UV nos dice algo.
Una prueba de adhesión nos dice algo.
Pero ninguna de ellas, por sí sola, describe todo el proceso.
El verdadero control de calidad comienza cuando dejamos de preguntar:
“¿Qué número está mal?”
y empezamos a preguntar:
“¿Qué cambió en el sistema?”
Una buena impresión no es un accidente. Es el resultado de controlar el proceso completo.
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